Proyecto de 2,5 millones de euros estudiará el origen de las creencias religiosas



'Dominus illuminatio mea' (El Señor me ilumina). Con este lema se fundó la Universidad de Oxford hace ocho siglos. Ahora, un grupo de investigadores de esta prestigiosa institución, que ha albergado acalorados debates en los últimos años entre científicos y teólogos, planea gastarse 2'5 millones de euros en hacer justo lo contrario: tratar de arrojar luz sobre si la religión es un hecho natural en los humanos o sólo un producto de la cultura.

Los científicos no intentarán resolver la cuestión de si Dios existe realmente, sino que tratarán de demostrar sobre todo si la creencia en Dios ha representado una ventaja para la humanidad desde el punto de vista de la evolución.

También analizarán la posibilidad de que la fe se haya desarrollado como producto derivado de determinadas características humanas como, por ejemplo, la sociabilidad.

Los científicos del centro Ian Ramsey para la Ciencia y la Religión y sus colegas del Centro de Antropología y la Mente de Oxford utilizarán como enfoque el de las ciencias cognitivas, que combinan una serie de disciplinas como la neurociencia, la biología evolutiva o la lingüística para estudiar el comportamiento humano.

"Estamos interesados en averiguar exactamente en qué sentido la creencia en Dios es natural. Pensamos que hay más de eso de lo que la gente cree comúnmente", afirma el psicólogo Justin Barrett, citado por el diario 'The Times'.

Barrett compara a los creyentes con los niños pequeños que creen que los adultos saben todo lo que hay que saber.

Esa tendencia a creer en la omnisciencia de los otros, aunque se corrige con la experiencia que dan los años, es necesaria para la cooperación y la socialización, y continúa con la fe en Dios.

"Normalmente continúa en la vida adulta. Es fácil. Es intuitiva y natural", afirma el psicólogo británico.

Los expertos investigarán también otros aspectos del problema como el de si los conflictos de índole religiosa son producto de la naturaleza humana o si la creencia en la vida después de la muerte es fruto de la selección natural o es algo que se aprende.

El estudio, que durará tres años, está financiado con el equivalente de 2,5 millones de euros (1,9 millones de libras esterlinas) por la fundación John Templeton, que apoya las investigaciones en torno a la ciencia, la religión y la espiritualidad.

Las ideas de Justin Barrett, autor del libro 'Why would anyone believe in God?' (¿Por qué alguien creería en Dios?), han sido citadas tanto para defender las tesis del zoólogo ateo Richard Dawkins como las de su principal rival, el teólogo cristiano Alister McGrath, ambos de la Universidad de Oxford.